Masonería

 

La Institución Masónica imparte sus enseñanzas a través de alegorías y representaciones simbólicas, otorgándose las mismas en forma gradual, conforme al desarrollo individual de sus miembros, ya que se encuentra dividida en diferentes clases y grados, para proporcionar un avance mas regular en sus misterios. Según el progreso que alcancemos; limitaremos o extenderemos nuestras investigaciones y en función de nuestras capacidades llegaremos a un mayor o menor grado de perfección y conocimiento.

En nuestras carreras masónicas y en la vida toda, el hermano masón, no solo está llamado a consumar actos morales, de grandeza y de poder; si no que debe contribuir de manera consciente al desarrollo, engrandecimiento y perfección de las obras sociales y morales, ya que debe saber servir a la sociedad; Ser útiles a la Patria y sacrificarse en bien de la humanidad, es decir, debe conocer nuestros deberes para con el Ser Supremo, para con nuestros semejantes y para consigo mismo; solo en esa forma contribuiremos y cumpliremos con las leyes inmutables de la estabilidad universal y de la inmortalidad de lo creado.

Masón, significa constructor, o sea, el que fabrica a cal y canto un edificio, pero que antiguamente este título se les aplicaba a los miembros de las asociaciones de constructores que dieron a Europa sus mejores edificios de la Edad Media y del Renacimiento, actualmente hemos de entenderlo en su acepción figurada, diciendo que el masón es un constructor del templo simbólico de la ciencia y de la virtud. Que constituye su propia personalidad.

En otras palabras, un masón es un individuo que trabaja en perfeccionarse y en evolucionar, tanto en sus conocimientos como en su comportamiento moral, y para ello sigue los caminos que le indica la antigua asociación que se nombra masonería o, más correctamente francmasonería.

Correlativamente, la institución masónica tiene como finalidad principal la de constituirse en guía de quienes buscan y anhelan este perfeccionamiento, para lo cual, deciamos, va desgranando una a una sus sabias enseñanzas, en dosis graduadas y de acuerdo con el adelanto de cada uno de sus miembros. A través del estudio razonado y crítico de la filosofía moral se obtiene un mejor conocimiento de las virtudes y del modo de practicarlas.

Pero, entonces, ¿cabe decir que la masonería es una escuela? Desde luego que no, si entendemos por escuela un lugar donde se imparten clases sobre materias específicas, basándose en libros de texto, y se capacita a los alumnos para desempeñar un tabajo que les permita ganarse el sustento. La masonería es algo más que eso. En primer lugar, su filosofía educativa es totalmente distinta a la de cualquier escuela, puesto que en vez de exigir el aprendizaje de tales o cuales postulados y principios, estimula la exposición libre, la discusión ilustrada y el desarrollo de la imaginación y del pensamiento original, como medio para conseguir que cada quien llegue conforme a sus cualidades y capacidades, por su estudio independiente y su meditación profunda, a sus propias conclusiones lógicas y a la afirmación de sus convicciones. Por tanto, usa ampliamente del símbolo y de la alegoría; pero no ofrece de ellos ninguna explicación fija y dogmática, sino que deja en libertad al iniciado para que ejercite sus propias facultades deductivas e inductivas para descifrarlos y aprender -por sí mismo- las provechosas lecciones que encierran. Se ocurre preguntar qué utilidad tiene esto.
La historia nos enseña que de la masonería han salido, en todos los tiempos, hombres de gran visión, acrisolado altruismo e inagotable energía, que han dado a la humanidad sus más grandes impulsos de progreso. Para descubrir estos nuevos caminos, necesitaron nutrirse de la duda filosófica, no de la certeza dogmática; precisaron examinar lo que no es típico, en vez de conformarse con lo usual y corriente. Tuvieron que desechar los cartabones, los textos consagrados y los manuales establecidos, decidiéndose a recorrer sendas supuestamente prohibidas para el pensamiento y descubriendo las nuevas soluciones a los problemas irresueltos. Para esto, dispusieron de una maravillosa facultad: la imaginación creadora.



Quizá la masonería ha sido, a través de los tiempos; la única institución que se ha percatado de la importantísima función que tiene esta imaginación creadora en la evolución de la humanidad, y ha descubierto y aplicado un método sencillo y eficaz para desarrollarla. Por eso ha sido y seguirá siendo el semillero de nuevas ideas, el portaestandarte de las vanguardias y la escuela en que se modelan los hombres marginales que viven y piensan entre el hoy y el mañana... los conductores de la humanidad.

Pero no solamente a esto se limita la masonería; no se conforma con ver que cada miembro se cultive y perfeccione a sí mismo, sino que trata de desarrollar en todos y cada uno de ellos el firme sentimiento de fraternidad y abnegación, encauzando cuidadosamente todos sus esfuerzos hacia los nobles fines de justicia social, equidad, libertad, auténtica democracia y progreso material y espiritual de toda la humanidad.

Algunas personas creen que la masonería es una religión. Si como tal se quisiera considerar a nuestra orden, se le debería nombrar la religión de la evidencia , de la razón y de la humanidad; de la razón y de la evidencia, que ni deja lugar a dudas, ni provoca las animosidades y odios que en otras partes han arraigado el espíritu de secta y han cubierto de sangre las páginas de la historia, imponiendo las creencias por medio de la fuerza y de los suplicios.

Nuestra misión es profesar y propagar los sentimientos de paz y fraternidad; estudiamos, admiramos y veneramos la naturaleza y la causa primitiva de las cosas, bajo el nombre de G:. A:. D:. U:.; estudiamos el corazón humano, nuestras exigencias, las del mundo social en su estado de perfección.


Nuestra ley no impone a sus adeptos sino dos condiciones: Probidad y Ciencia, para aplicar una y otra al amor del bien y al aborrecimiento del mal. En concomitancia con los principios de libertad de conciencia y de culto, la masonería no puede permanecer al margen de cualquier violación de estos postulados, como cuando los ministros de alguna religión (sea ésta católica, mahometana, budista, etc.) detentan los poderes públicos y la soberanía de los pueblos. Cuando las religiones, convertidas por los hombres en tiranías esclavizadoras de las conciencias y prostituidas por la ambición de poder temporal, pretenden sojuzgar a los hombres, la masonería se levanta como campeona de la legítima libertad de creer o no creer, atendiendo únicamente a los dictados de la íntima conciencia y de la razón. De ahí que, aunque algunas veces y en algunos países la masonería haya adoptado posturas anticlericales, no por ello es antirreligiosa.

En resumen, la masonería no es una religión, ni discute los principios de ninguna religión, sino por el contrario, las respeta a todas.

La masonería contiene una filosofía educativa propia, basada en el estudio imaginativo y profundo de símbolos y alegorías, que persigue como finalidad el desarrollo del pensamiento propio, original, lógico y constructivo, con el resultado de que cada masón palpa pronto los frutos de este perfeccionamiento personal al notar que se ensancha extraordinariamente su manera de ver la vida, se despiertan aptitudes dormidas, surgen perspectivas de mejoramiento y entra plenamente en el camino que los transforma en guías y benefactores de la sociedad.

Es indudable que el espíritu de la Masonería Universal, y el pensamiento avanzado y precursor de distinguidos Maestros Masones, se ha hecho sentir en el ámbito de todos los pueblos de la Tierra, a través de las diversas doctrinas sociopolíticas modernas, tendientes a resolver los problemas sociales de la humanidad.
Nuestros preceptos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, como en el pasado,son y serán los medios y la norma de conducta para estas soluciones; y como entonces, no serán conducentes sino hasta que hagamos conciencia de su verdadera naturaleza y contenido; el cambio ya se está operando en el hombre, ya se siente, pero se necesitarán todavia varios años para alcanzar su desarrollo integral.

En la fe inquebrantable del hombre nace la esperanza de alcanzar su libertad, y lo logra, cuando alcanza la verdad, es decir, cuando se restituye al marco de la ley natural, que mantiene en equilibrio el Universo; en cambio el libertinaje, o sea el hacer las cosas como se nos da la gana, movidos por nuestra ignorancia, no podemos darle el nombre de libertad. La sabiduría nos lleva de la mano a ella.



El objeto fundamental de la masonería es trabajar por la formación de hombres verdaderamente libres. Toda imposición viola este ideal. Consagra que se llega a la libertad por medio de la disciplina; se aprende por el estudio de la Verdad y se realiza cuando se practica la Virtud. En el ambiente universal de la Orden, el compás representa la libertad y la escuadra, la disciplina. La masonería nos ofrece ayuda y guía para que nos volvamos cada día más conscientes de que nada puede detener el impulso que motiva el progreso del alma humana en su peregrinaje de la oscuridad a la luz, de la irrealidad a la realidad, y de lo perecedero a lo imperecedero, y nos ofrece luz para que podamos aprovechar este impulso en vez de tratar de oponerse a él.

Ella procura imponernos de que lo que debe preocuparnos, más que nada, como masones, es la realización del individuo; que esto, a su vez, es posible sólo en la medida que podemos ayudar a éste (como unos que somos con él) a encontrarle significado y propósito a la empresa humana de vivir. Que todo lo demás es secundario.

La masonería reconoce que todos los hombres han nacido iguales y por tanto cree que no debe existir ninguna diferencia entre el que manda y el que obedece; entre el que produce y el que consume; entre el que paga y el que cobra; uno y otro formados por el mismo principio creador, compuestos de una misma materia, sujetos a las mismas afecciones físicas y a las mismas causas de destrucción; se parecen, según la expresión de un distinguido escritor, a los dos viajeros que parten del mismo punto, para llegar al mismo objetivo, aunque por distintos caminos.

La gran familia masónica, desde las remotas épocas de su origen, ha conservado este derecho supremo como uno de los más grandes de sus fundamentos, ya que al conservar su conciencia autónoma y libre de mandatos o dogmas reñidos con la moral, hace a cada uno de sus componentes responsable de sus actos, conciente de sus derechos y capacitado para gobernarse conforme a sus dictados de la razón y de la virtud.
Como vemos, la masonería es una institución que tiene por objeto la perfección del hombre mediante el estudio de las ciencias, las artes y la moral universal, la práctica de las virtudes y de la fraternidad humana.

Todos los masones esparcidos sobre la faz de la tierra, constituyen una Gran Familia Universal, porque, siendo la unidad humana uno de sus principios y la tolerancia uno de sus deberes, caben dentro de la masonería todos los hombres libres y de buenas costumbres, sin distinción de razas, principios religiosos, ideas políticas o sociales.

La masonería exige a sus miembros el deber de ser hombres libres y virtuosos; pero esa libertad no es la del egoísmo y de la resistencia a las leyes del país en que viven, ni a las disposiciones que los gobernantes dan en virtud de esas leyes; al contrario, ella exige de sus miembros el mayor respeto a la ley y a los Magistrados; pero también da como un deber sagrado el de instruirse e instruir a los hombres sus hermanos hasta donde alcancen sus fuerzas, con el fin de que conozcan los derechos y deberes propios, y los derechos y deberes de los demás. Seamos instruidos, dignos y virtuosos y no solamente seremos libres nosotros, sino que emanciparemos a todos los hombres.

Debemos aspirar a entusiasmar a quienes nos rodean. Debemos lograr ser imitados por nuestros hijos en nuestras convicciones políticas, en nuestras posiciones ideológicas, en nuestras actitudes sociales, en el matiz de nuestras creencias religiosas, sin tener por fin que terminar por tratar de imponerlas, por no saber transferirlas a quienes nos rodean con nuestra actitud personal.

Los francmasones, estamos al lado de los humildes y de los desheredados; porque somos el obstáculo infranqueable a una esclavitud general; somos tan odiados por aquellos que no se contentan con gozar la vida más que haciéndola intolerable a los otros, y que no están satisfechos de levantar la cabeza más que cuando los otros la inclinan hacia abajo.

No queremos más batallas que las de las ideas; no admitimos otras superioridades que las de la inteligencia fundada y las de la bondad.

No admitimos otras disciplinas que aquellas que hemos consentido y que cristalizan en leyes regularmente votadas por el pueblo o por su mandatarios elegidos libremente.

Proclamemos el derecho inalienable de la libertad absoluta de conciencia y del pensamiento; estudiamos las reivindicaciones de este derecho y promovemos la creación de gobiernos libres.

Enseñamos que la libertad no puede ser atacada por la ley y fomentamos la fidelidad y la perseverancia. Enseñamos cuál es la recompensa al valor, la firmeza y la constancia, y estamos convencidos de que los derechos de la humanidad no pueden ser limitados por fronteras (aunque haya grupúsculos que asesinen a nuestros indocumentados en franca guerra de exterminio).

Promovemos la sabiduría que deben poseer los gobernantes, la firmeza de voluntad de los gobernados y la armonía de los intereses comunes.

Esto Queridos amigos, y mucho, mucho más es la masonería.

 

A   L:.   G:.   D:.   G:.   A:.   D:.   U:.

S:.   F:.   U:.

 

La Masonería para el Siglo XXI

 

xxx xxx xxx


 

 

A.·. L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.

S.·. F.·. U.·.

 

xxx

 

LA MASONERÍA PARA EL SIGLO XXI

 

Históricamente la Francmasonería, desde sus remotos orígenes, en desarrollo del pensamiento masónico como institución de vanguardia frente a los cambios de la sociedad , ha trabajado siempre por mejorar la condición del hombre y defender su dignidad, proclamado que solo finalizará su tarea cuando todos los seres humanos se sientan iguales, libres y llenos de buenas costumbres. De ahí que la orden no cesará en su permanente labor, en busca del perfeccionamiento humano y de una vida entregada al servicio de todos, para conquistar un mundo mejor. Por lo cual venga en tiempo lo que venga y traiga lo que traiga consigo, la masonería estará preparada para vivirlo y enfrentarlo airosamente.

Estamos comenzando el siglo XXI y con su llegada se repiten en nuestros talleres, preguntas tales como ¿En qué forma la masonería enfrentará con éxito los desafíos que ya se vislumbran? Los veloces cambios que se originan ante el asombroso avance científico, tecnológico y de otros campos, para no quedar transformada en una institución obsoleta y sin razón de existir.


A muchos masones les preocupa si nos comunicamos ó no por Internet, si nos podemos alejar de la realidad, de que cada vez que el hombre da un paso mas allá, su conocimiento de la vida y del universo debe reubicarse. Es decir cada avance en el saber debe traducirse en una transformación, en un perfeccionamiento de sus valores, desprendidos ya de una reubicación continua.
Esto significa una ubicación dinámica, que permite permanecer en nuestra realidad. Pobre de aquellos que no saben en esencia y no conocen en profundidad, lo que es en sí la masonería y piensa que la tecnología puede debilitar la cadena fraternal de la que todos somos parte. No importa desafió o cambio alguno, nuestra historia así lo ha demostrado, la fraternidad se mantendrá eternamente a la vanguardia de una humanidad culta y civilizada, por lo que ella es y no por lo que cada uno de sus miembros quisiera que fuera. Y si las dificultades pudieran acentuarse con los cambios, los verdaderos masones acentuaran también su energía demostrando su capacidad para superarlas, y lo harán bajo la inspiración ideal, que surge de la grandeza insuperable de la orden.

En la sociedad actual el hombre tiene cada vez menos derecho a ser diferentes, a disponer de su tiempo, de su vida, de sus sentimientos, de sus ocios, de sus ideas y de su ser. No importa determinar quien es el enemigo del hombre no se trata de identificar enemigos, sino tomar conciencia de que la tecnología esta eliminando progresivamente los campos en donde el hombre podía desenvolverse según su antigua idea de libertad, y lo va llevando hacia un complejo sistema de reacciones automáticas, predirigidas ; en donde la vida artesana es sustituida por la eficiencia técnica, la vida individual es transformada en vida colectiva, el desarrollo de las personas se convierte en desarrollo de grupos humanos, y con esto pareciera que se acabaran los viejos ideales de libertad. Mientras tanto nos entretenemos en el juego trágico de la política y las guerras, destruyéndonos por un mundo que pasó, nos imputamos unos a otros la responsabilidad de los males que sufrimos y cerramos los ojos a las transformaciones que están operando.

A pesar de que algunos atacan a la masonería por ignorancia y cegados por el fanatismo o por intereses subalternos avergüenzan la conciencia del hombre civilizado, esta continuará formando en sus talleres hombres libres y de buenas costumbres, bajo el continuo labrar de la piedra bruta, trasmitiéndoles la eternidad de sus valores y el mensaje espiritual que fluye de su amor fraterno

Por lo tanto, reciban nuestras observaciones y previsiones no como augurios sibilinos, sino mas bien como las elucubraciones de quienes aman nuestra institución, creen que cumplen una función irremplazable y esperan fervientemente encontrar el camino del desarrollo y el progreso, buscando como siempre, no su propio beneficio, sino el de la sociedad en que vivimos.

 

ANTECEDENTES

 

No cabe duda que el mundo actual, inicio del siglo XXI, es muy distinto del mundo que conocíamos hace unas pocas décadas atrás, y ni que hablar del mundo de nuestros padres o abuelos. Bien se ha definido nuestra época como la era de la comunicación. El impresionante desarrollo de la electrónica, que se ha trasformado en la primera industria mundial, sobrepasando todas las industrias antes conocidas, así como sus aplicaciones en el campo de la comunicación, están trasformando de manera radical la forma como la gente trabaja, se entretiene y hace sus compras.

Otros de los factores que han introducido cambios radicales en nuestro ritmo de vida son la facilidad y velocidad de los transportes. El desarrollo de las comunicaciones aéreas, los trenes superveloces, las redes de caminos y las autopistas con millones de automóviles, están contribuyendo a crear esta “aldea mundial”, de la que hablaba, cuyo nombre no recordamos.

Observemos el cambio producido desde la introducción del teléfono en 1876, por el escocés Alexander Graham. Bell. Dieciséis años antes, en 1860 -hace solo 144 años, o sea cinco o seis generaciones atrás- se introdujo el primer tranvía (arrastrado por caballos), y en Titusville, Pensilvania, se construyo la primera refinería de petróleo.

Si dentro del termino de nuestras vidas, de muchos de los aquí presentes, en la última mitad del siglo pasado vimos la introducción de la televisión, la computadora personal, y luego la portátil, el fax, los teléfonos celulares, la transmisión por satélites y finalmente el Internet. Este Internet con mayúscula, cuyo gigantesco desarrollo nadie pudo prever.

Todos los cambios afectan directamente el modo de vida de la gente. La vida es más rápida, las oportunidades son mayores, el tiempo es escaso. La competencia en el trabajo, en la industria y el comercio es incomparablemente mayor que hace una generación atrás; lo cual fue observado por Alvin Toffer en su libro “El Shock del futuro” publicado en 1970 y todavía actual.

Otro cambio social importante es la transformación del grupo familiar. La mujer que trabaja ya no es la excepción sino la norma. En una encuesta reciente en Dakota del sur, en los Estados Unidos, alrededor del 95 por ciento de las madres con hijos en casa trabajan fuera del hogar. Las personas tienen menos tiempo libre y junto con eso, la gama de actividades en las que pueden ocupar el tiempo disponible es inmensamente variada. El núcleo familiar, en si mismo ha evolucionado. Los hijos se independizan mucho antes, los divorcios son mas frecuentes, las familias con un solo padre son más numerosas, las raíces son menos profundas.

Esto se refleja también en el trabajo. Las personas cambian de empleo con mayor facilidad, muchas veces cambian también de profesión. La persona ambiciosa, que quiere progresar en la vida, ya no siente lealtad hacia su empleador, sino que busca su adelanto cambiando de trabajo.

Vemos también las fragmentaciones que sufren naciones por conflictos étnicos, religiosos y culturales y el uso del terrorismo como instrumento político.

¿Pueden todas estas trasformaciones afectar a nuestra Orden? Seria imprudente pretenderlo. Si bien es cierto que los hombres en general son reacios a cambiar sus ideas, sus hábitos, su forma de vida, los factores externos, las fuerzas sociales y los cambios tecnológicos, les obligan a reconsiderar sus actitudes y buscar acomodo con las nuevas circunstancias. Aunque estos procesos sean generalmente lentos, a veces son producto de guerra o revoluciones, e incluso en tiempo de paz su velocidad va en aumento.

La francmasonería no puede escapar a estos procesos históricos. Sin embargo, es preciso subrayar que los problemas que enfrentan la Masonería no son los mismos en todos los países. No es posible generalizar, ya que las grandes Logias se diferencian no solo en sus constituciones y rituales, sino también en su historia y tradición, y en el entorno social donde se encuentren.

A comienzos del siglo pasado, la Masonería de los Estados Unidos contaba con unos 840.000 miembros. Pertenecer a una Logia masónica era considerado un galardón. La Masonería, así como otras asociaciones fraternales, creció rápidamente, y pese a un transitorio descenso en la época de la gran depresión de los años treinta, alcanzó su punto máximo en 1958, con más de cuatro millones de miembros. Sin embargo a partir del año siguiente, en 1960, comenzó la declinación.

La disminución en número de hermanos ha acarreado serios problemas financieros para las grandes Logias, acostumbradas a manejar cuantiosos fondos y con ello hacer generosas contribuciones de beneficencia.

Además de la contratación en sus números, se observa un envejecimiento paulatino. Se estima que el año 2000 la edad media de loS Masones estadounidenses era 73 años, pueden aumentar a 78 años en el año 2015. Este fenómeno de empobrecimiento humano y material de las Logias se observa también en otros países, especialmente, aunque no exclusivamente, en las Grandes Logias de habla inglesa. Por ejemplo, también en Alemania el número de Masones ha decrecido considerablemente en las últimas décadas. En algunos países, aunque no se produzca el mismo fenómeno de contracción en su número de hermanos, si se observa una pérdida de influencia en la vida pública.

Algunos observadores atribuyen la erosión a las Logias Masónicas, a un cambio en la mentalidad de la gente. La revolución científica-Tecnológica ha producido este fenómeno. Pero, ¿es que la mentalidad de las personas ha cambiado mucho desde la época de Darwin?

Debemos dejar planteado que la mentalidad de los seres humano no cambia, lo que cambia son sus expectativas y posibilidades. La influencia del medio ambiente, de la familia y la sociedad, es un factor determinante. La actitud actual el hombre occidental, su meta es fundamentalmente individualista y hedonista, tratando de obtener el máximo de satisfacción en su vida diaria, abrazando la ultima moda del momento, y descartándola pronto para dejarse seducir por otra. Hay una creciente disminución del espíritu cívico. Esto puede ser resultado de la creciente actitud de que el ciudadano espera y exige recibir lo que cree que le corresponde, pero es reacio por su parte, a contribuir con la sociedad, cuya actitud es caracterizada por la falta de valores,. Como lo señala el H.•. Luís Fuentealba Weber en su trabajo: “una concepción del universo no puede excluir los valores. Son éstos los que otorgan un sentido a la vida humana, por que en la trama en la cual teje su explicación, la concepción del universo, ellos marcan las metas que hacen posible la marcha ascendente del hombre en su eterna búsqueda del ideal”.

Si mencionamos todos estos problemas, aunque algunos o muchos de ellos no sean pertinentes en nuestro país es porque son fenómenos universales que en la época actual, con los medios de comunicación que hemos señalado terminarán por afectarnos a todos, sea donde sea que vivamos.

 

SITUACIÓN ACTUAL

 

¿Cómo afrontan las Grandes Logias del mundo estos problemas? Así como su problemáticas es cada jurisdicción, así también son distintas las medidas tomadas por las Logias intentando buscar soluciones. Por ejemplo: en Estados Unidos, la conferencia de Grandes Maestros estableció un “Comité de renovación masónica “para sentar pautas y preparar programas de ayudas a las Logias.

Volvamos a los principios fundamentales que inspiraron a los primeros Masones especulativos y les impulsaron a crear la Institución que conocemos. Estos principios se basan en una concepción humanística de mundo. El H.•. Horacio Oñate García en su libro Ética y Moral en el Mundo de hoy cita a José Ortega y Gasset, quien sostiene que el hombre es un determinado proyecto en el mundo. Y agrega el H.•. Oñate, que en esta realidad arrancan esas afirmaciones, tan esclarecedoras de la finalidad humana: el deber del hombre es convertirse en hombre y el hombre debe ser constructor de sí mismo.

Aquí tenemos, en breves palabras, resumido todo el ideario de la Francmasonería.

Lamentablemente, hay Logias que han perdido esta orientación, que siguen costumbres o tradiciones añejas, que les impiden desarrollarse y progresar. La tradición es indispensable, pero aferrarse a tradiciones como un ansia, conduce al estancamiento. La tradición debe funcionar como brújula, señalando la ruta, pero sin inmovilizar nuestro progreso.

Tomemos el caso de la prohibición de reclutar nuevos miembros, es decir, que no se puede invitar a un profano a que ingrese a la Orden, sino se tiene que esperar que la iniciativa parta de él. Mal entendida, esta tradición conduce a la perdida de más de un candidato que podría ser un valioso aporte a la Logia. Inducir a un hombre de Valía a que se incorpore a nuestras columnas, explicándoles que es la Masonería, cuales son los beneficios que otorga, cuales son las obligaciones y los derechos del Masón, todo esto permisible, lo que no se puede admitir es el ingreso de profanos por obligación, por congraciarse con el jefe, por creer que así mejoraran sus perspectivas económicas, o por hacerle el favor a un amigo.

Otro problema que afecta directamente el normal desarrollo de la masonería Mundial, es el dilema de la regularidad de las Grandes Logias y su mutuo reconocimiento. Los cimas y divisiones (muchas veces, sino siempre, producto de personalidades en conflicto) han llevado a la desintegración de la Masonería en muchos países. Esto resulta en la interrogante sobre cual de las partes en discordia debe recibir el reconocimiento.

Veamos los principios básicos establecidos por las Grandes Logias de Inglaterra, Escocia e Irlanda para otorgar su reconocimiento y establecer relaciones fraternales con otras Grandes Logias. La Gran Logia que solicita ser reconocida debe observar y practicar los siguientes principios, considerados de tiempo “Inmemorial”:

1. La creencia en un ser Supremo es condición indispensable para ser admitido en la Gran Logia

2. La Biblia o un libro de ley conocida entre los Masones como el volumen de la Ley Sagrada , debe estar siempre abierto en las Logias y todo candidato debe prestar juramento sobre ese libro, o sobre un volumen que su propia fe otorga santidad a un juramento o promesa.

3. Las tres Grandes Luces de la Francmasonería, que son el volumen de la Ley Sagrada la Escuadra y el Compás, debe estar siempre expuestos durante los trabajos de la Gran Logia y sus Logias subordinadas.

4. Solo hombres y mujeres libres y de buenas costumbres son admitidos en la Gran Logia y sus Logias, y ninguna Logia tendrá relaciones masónicas con cualquier Logia que no este jurisdiccionada.

5. La Gran Logia tiene jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su control. Será una organización responsable, independiente y autónoma, con exclusiva autoridad sobre los Grados Simbólicos de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, y no comparte su autoridad con ningún Supremo Consejo u otra Potencia Masónica que pretenda supervisar dichos grados.

6. Todo miembro obedecerá fielmente las leyes de su país y no participará en ningún acto contrario a la paz y buen orden de la sociedad. Será respetuoso y obediente a la autoridad constitucional de su patria.

7. En su capacidad de masón no permitirá la discusión de sus opiniones teológicas o políticas en Logia mientras este en sus trabajos litúrgicos..

8. Los Principios de los Antiguos Linderos, Usos y Costumbres de la Masonería, serán observados estrictamente en todas los Logias.

Observemos que en estas condiciones no se menciona en absoluto la jurisdicción exclusiva de un territorio determinado. Esta es la famosa doctrina de la “territorialidad”, también conocida como la “Doctrina Americana” establecida en la convención de Baltimore de 1843, que prescribe el reconocimiento de solo una Gran Logia en un territorio determinado. Esta doctrina, que fue aceptada casi exclusivamente por la Masonería anglosajona, tampoco fue observada por ella de manera consecuente. Por ejemplo, hay Logias individuales dependientes de una Gran Logia, distinta de aquella que gobierna el territorio donde se encuentran. Ahora mismo, la Gran Logia Unida de Inglaterra está considerando el reconocimiento de algunas Grandes Logias estatales de Brasil, sin dejar de reconocer al Gran Oriente.

Pero el ejemplo más palpable del derrumbe que es mentado principio lo dan las Grandes Logias Prince Hall, que por muchos años fueron consideradas irregulares. En la última década se ha producido un vuelco en la actitud de las Grandes Logias “blancas” o “caucásicas”, que han comenzado a establecer vínculos fraternales con sus congéneres de color dentro de su mismo territorio. También la Gran Logia Unida de Inglaterra tuvo que reconocer este cambio, ante la alternativa de estar obligada a romper sus relaciones con decenas de Grandes Logias estatales de los Estados Unidos y ya ha reconocido a numerosas Grandes Logias Prince Hall.

Un indicio revelador es la reciente Asamblea de la Confederación de la Masonería Simbólica de Brasil, CMSB, realizada en el Estado de Goias con cerca de 800 participantes. El evento fue organizado por la Gran Logia de Goais con la asistencia del Gran Maestro del Gran Oriente del mismo estado, así como, de autoridades representativas de todos los estados brasileros y del exterior, entre ellos 26 Grandes Maestros y otras personalidades masónicas y cívicas.

Entre los temas tratados mencionaremos solo algunos: “La Masonería Brasilera en el Siglo XXI”, “Parlamento Masónico en el 3º milenio”, “La Masonería frente a la muerte”, y “Filosofía de la Masonería Simbólica”. Se destaco en el encuentro la “Unidad dentro de la diversidad” como escribió el Hno. Aníbal Silva en el periódico Liberdade e Uniao “En este mundo en crisis, atravesando una época de metamorfosis moral y ética, es urgente pensar y resumir nuestra línea de tradición y volver a escribirnos en la Historia”.

Quizás nos adelantamos a la parte final de nuestra exposición, pero vamos aventurar una previsión, es que toda la maraña de la regularidad masónica y el reconocimiento mutuo entre Grandes Logia tendrá que llegar a una solución dentro del siglo XXI, y cuanto antes mejor, por que ha llegado a extremos absurdos, contrarios tanto a la lógica como a los intereses mismos de la Francmasonería mundial.

Nuestro deber, como escribió hace unos años el Hermano Enrique Neiman, es caminar por el sendero de la comunicación humana. Dentro del ámbito de la Logia, esto se traduce en un esfuerzo constante de educación instrucción, que son dos procesos complementarios, uno extrayendo ó haciendo conscientes los conceptos que queremos inculcar, y el otro introduciéndolos.

El papel de la Masonería en el Mundo sigue siendo el mismo, sus objetivos no han cambiado, pero si pueden y deben cambiar los medios que utiliza para alcanzarlos.

Debemos actuar como los remeros, que impulsan el bote hacia delante pero con la vista fija hacia atrás.

Un tema difícil de tratar por lo delicado, es el papel de la mujer en la Masonería ; por una parte nuestras tradiciones, tomadas de las corporaciones medievales, excluyen a la Mujer en la Masonería ; por una parte nuestras tradiciones, tomadas de las corporaciones medievales, excluyen a la mujer de las Logias Masónicas, sin dejar de apresurarnos a reconocer que existen logias femeninas y también Logias mixtas pero no, nos estamos circunscribiendo solamente a la Masonería , practicada por la inmensa mayoría de masones del mundo.

Por otra parte, el avance de la mujer en los países occidentales y en algunos de los orientales, para alcanzar esa igualdad de derechos proclamada por la Declaración de los Derechos Humanos, encuentra expresión de decisiones judiciales, que ya han obligado a otras organizaciones como el Rotary, y otras, a admitir mujeres en sus filas. Además existen universidades que hasta hace pocos años estaban segregadas según el género, hoy están todas integradas; lo mismo ocurre en las fuerzas armadas de muchos países.

¿Cuánto tiempo más podrán algunas logias mantener cerradas las puertas ante este desarrollo? Lo ignoramos, pero se trata de un interrogante que merece cuidadoso examen por las directivas de las Grandes Logias, para buscar soluciones antes de que se les imponga una reforma forzada.

EL mundo enfrenta desafíos inconmensurables, más serios que aquellos que aquejaban las generaciones anteriores. Los problemas de la destrucción ecológica, la deforestación, la contaminación del aire y el agua, la sobreexplotación de los recursos marítimos, el desperdicio de los recursos naturales, el aumento demográfico incontrolado, el aumento de la temperatura mundial, con los consecuentes trastornos meteorológicos. Todo esto motivó a filósofos y científicos, aristócratas y pensadores, que encontraron en las Logias masónicas un ambiente apropiado para exponer sus pensamientos y revelar sus descubrimientos, sin temor a la represión política o religiosa; este espíritu de libres pensadores también llamó a los apóstoles de la libertad, igualdad y fraternidad, principios plasmados en las revoluciones libertadoras de América y Europa, como es el caso de Bolívar, Juarez, Washington, Martí y Garibaldi, quienes actuaron interpretando cada uno a su manera el ideario filosófico de la Francmasonería.

Este aspecto filosófico, esotérico de nuestra Institución ha sido descuidado en los países anglosajones, cuyas Logias enfocan su actividad en el aprender de memoria de los rituales, y efectuar actos de beneficencia. El esoterismo, sin embargo, es un componente indispensable del quehacer masónico. Somos realistas, tenemos los pies firmemente plantados en la tierra, pero no ignoramos que hay más cosas en el mundo, de las que conoce la ciencia.

¿Puede la Masonería actual desentenderse de los problemas que aquejan a la humanidad, algunos de los cuáles hemos señalados al comienzo de nuestra exposición? ¿Es posible encerrarse en una torre de marfil, y sin embargo pretender seguir siendo relevantes para el hombre contemporáneo?

Otro factor que debemos tomar en consideración es que muchos de los postulados de la Francmasonería, como es la igualdad ante la ley, la fraternidad de las personas y los pueblos, la libertad de expresión, la educación universal , la responsabilidad mutua y la ayuda al necesitado, todo eso y mucho mas, ha pasado a integrar el acervo cultural de las naciones ilustradas, conduciendo a la creación de numerosas instituciones políticas y asociaciones voluntarias de beneficencia que cumplen con los preceptos.

En consecuencia, la Masonería como institución no precisa transformarse en un organismo político, como fue el caso de la Gran Reunión Americana, la llamada Logia Lautariana , o la acción de la orden en el campo político, se debe expresar a nivel individual e institucional.

 

HACIA DONDE VAMOS

 

Al considerar la posición de la Masonería dentro del nuevo mundo del siglo XXI, podemos comenzar por plantear dos preguntas fundamentales: ¿Qué espera el profano de la Masonería cuando ingresa a ella? Y, no menos importante, ¿Que impulsa a algunos Masones a desligarse de la Orden, retiro voluntario o dejar de pagar y no asistir hasta ser borrado?

La primera pregunta acarrea otras: ¿Qué idea tiene el profano de la masonería antes de ingresar a una Logia? ¿Acaso tiene una imagen clara y exacta de la Orden? ¿Son sus expectativas realistas?

El reverso de la medalla es otra pregunta importante: ¿Qué espera la Orden del Neófito? Podríamos ampliar la pregunta, y hacérsela también a los Masones más antiguos. ¿Qué espera la Orden del Masón?

Finalmente, nos haremos la pregunta siguiente: ¿Cómo le comunicaremos a nuestros hermanos nuestras expectativas, cómo medir su progreso, verificar su satisfacción o descontento?

Hay que tener presente que cada persona constituye un mundo distinto, e ingresa a nuestra Orden con distintas aspiraciones. Algunos hermanos consideran que el ritual es lo más importante en la Logia. Si no se ejecuta al pie de la letra, sienten una ofensa personal, y la perfección de la ejecución les es más importante que el contenido. No hay que menospreciar esta actitud. Los rituales, efectivamente, cumplen una función irremplazable en el que hacer Masónico. Lo que si se debe tener presente es que no basta repetir de memoria las palabras del ritual, sin reflexionar sobre su significado.

Otros hermanos consideran que el aspecto social es el fundamento de nuestra institución. La beneficencia, la atención de viudas y huérfanos, las actividades sociales, fiestas paseos campestres y tenidas blancas, son lo que ocupan su mente. La actividad de este hermano también es positiva, siempre que no se transforme en la razón de ser de su Logia.

Hay también hermanos que estudian, acuden a la biblioteca, compra libros, escriben planchas y artículos analizando nuestros rituales. Todo esto es positivo. Gracias a estos hermanos hemos podido obtener una visión justa y verídica de los gérmenes y desarrollo de nuestra Orden, librándonos de las leyendas y fantasías que marcaron la literatura masónica de siglos pasados.

Luego está el simbolista, quien ingresa a la masonería atraído por el misterio simbólico de la Orden, sus enseñanzas esotéricas, sus conexiones con los Rosacruces, la Cábala, el hermetismo y la Alquimia. Ellos son quienes profundizan en el aspecto espiritual o místico de la Masonería y desentrañan sus secretos.

La Logia debe satisfacer las necesidades y satisfacciones de todos estos hermanos, sin descuidar ningún aspecto, pero tampoco restringiendo su actividad a uno solo de ellos.

Si analizamos las preguntas que planteamos hace unos momentos, comprobaremos que las respuestas tienen un común denominador; es la educación en dos frentes, por así decirlo: hacia el exterior, la educación de los profanos, especialmente al postulante al ingresar a una logia, y por otro lado la educación de los masones, tanto los recién iniciados como los Maestros con mayor antigüedad.

Todos precisamos aprender constantemente, analizar nuestros méritos, títulos y galardones. Bien se ha dicho repetidamente: Todos seguimos aprendiendo hasta el día en que pasamos al Oriente Eterno.

En el aspecto exterior, nuestra acción educativa reviste diversas formas, desde la creación de escuelas, cátedras y universidades, hasta la publicación de libros y revistas, la ejecución de seminarios y actos públicos, la difusión de programas radiales y televisados, la producción de videocasetes, la creación y mantenimiento de sitios y paginas en Internet. Actividades estas, que merecen atención especial y permanente, sin descuidar las relaciones con las autoridades civiles y religiosas, los colegios profesionales, el magisterio, la prensa, y demás medios de comunicación.

En el aspecto interno, se trata de preparar programas de trabajo para las Logias, para los grados superiores y para la formación de sus cuadros directivos.

Ya mencionamos la educación, es necesario recalcar que no se trata solamente de educación masónica, concerniente a temas de Masonería, sino educación en general. La Masonería, bien se ha dicho, es la institución dedicada a hacer mejores hombres y mujeres. Esto significa que el masón entra en una institución educativa por excelencia. El hermano Stephen Joel Trachtenberg, presidente de la Universidad de George Washington, escribió lo siguiente: “La familia y la educación son los dos pies de un trípode estable, el tercero es el esfuerzo que cada individuo debe invertir por si solo” Sin desconocer el papel de la familia en la formación del individuo, no cabe duda que la educación -formal o no- es la que determina de manera concluyente su desarrollo intelectual.

No podemos dejar de decir algunas palabras respecto al Internet. El efecto futuro del Internet en la Masonería es difícil de apreciar. Existen en la actualidad cerca de mil sitios masónicos en el mundo, y su número crece día a día; lo cual permite un intercambio de ideas i informaciones entre los masones, sin reconocer fronteras.

No solo eso, ya en Inglaterra, el país conservador por excelencia, se inauguro una Logia virtual en Internet. Por su puesto, no podemos concebir, por lo menos con la tecnología actual, ejecutar ceremonias masónicas en el espacio cibernético, pero no cabe duda que debamos utilizar esta herramienta extraordinaria de comunicación para nuestros fines, tanto en la publicidad como en la instrucción. En un futuro no muy lejano, puede llegar el día que se realicen ceremonias masónicas en la realidad virtual. Por ahora, desde hace varios años, el Internet ya otorga posibilidades insospechadas.

Mucho se ha hablado del “secreto masónico”. Al aprendiz masón se le inculca, desde el primer momento, el deber de mantener en absoluto silencio todo lo que ocurre dentro de la Logia. Esta prohibición rigurosa es a menudo mal entendida, y conduce muchas veces al distanciamiento de la familia. Debemos explicar e instruir a nuestros nuevos hermanos, que el secreto masónico bien entendido se refiere a los medios de reconocimientos, los signos y toques, y no a la filosofía o rituales de nuestra Orden, temas que ya han sido publicados innumerables veces y están al alcance de todo quien se moleste visitar una biblioteca. Eso si, el otro tema que debemos mantener en riguroso silencio, es la pertenencia de otra persona a la orden. Cada uno tiene derecho a declararse Masón, pero ningún Masón tiene derecho de señalar la condición masónica del prójimo.

Fuera de esas dos prohibiciones, no solo esta permitido sino que es recomendable exponer nuestra filosofía y principios, a todas aquellas personas cuyo carácter y cualidades les hacen merecedores de ser admitidos en nuestra institución.

Este nuevo enfoque del secreto masónico se refleja en la apertura hacia el mundo profano de muchas Grandes Logias. Este tipo de actos públicos se está haciendo cada vez mas frecuentes, contribuyendo a rebatir la critica lanzada contra nuestra institución, de ser un grupo cerrado y secreto, en cuyas Logias se traman quien sabe cuales designios maléficos.

Se advierte así mismo un movimiento hacia la unidad de la masonería a nivel regional y mundial. La presencia de la Masonería en Internet ha cobrado un impulso extraordinario en los últimos años. Prácticamente todas las grandes Logias y los demás cuerpos masónicos han abierto sitios en el Internet. Este es un instrumento de publicidad y de instrucción que no tiene paralelo en la historia. También tiene su lado negativo, pues su absoluta falta de control permite a toda clase de personas o grupos mal intencionados propagar mentiras y hacer propaganda racista que raya en lo criminal, por lo que no hay que dejarle el campo libre a los calumniadores del espacio cibernético.

Finalmente, la apertura que hemos señalado se refleja también en la proliferación de publicaciones masónicas hay decenas en su gran mayoría, destinadas exclusivamente a los Masones.

Resumiendo, en el siglo XXI-La masonería tendrá que prestar atención a los siguientes aspectos:

1. Profundizar la educación masónica dentro de las Logias, aprovechando los avances de la tecnología aplicada a la pedagogía

2. Perfeccionar la organización administrativa, haciendo uso de los nuevos elementos de la electrónica.

3. Atraer elementos de valor a la Orden, profesionales e intelectuales, políticos y científicos, artistas y escritores, y capacitar cuadros de líderes jóvenes y energéticos.

4. Estimar el estudio de la filosofía y el Liberalismo.

5. Estrechar la unidad masónica esperando se cumplan ciertos principios básicos , pero sin poner una visión y evolucionar hacia una Francmasonería abierta, transparentes y universalista, libre de toda discriminación religiosa o racial; estableciendo mecanismos de relaciones públicas para refutar las malévolas acusaciones de nuestros enemigos.

6. Prestar especial atención a la educación laica, en todos los niveles de la enseñanza.

La masonería en el presente siglo XXI sigue siendo actual, puede y debe cumplir una función insustituible en la sociedad contemporánea, promoviendo la tolerancia, la educación, la libertad de conciencia y todos los derechos humanos proclamados por nuestros antepasados masones, con un futuro promisorio; si lo afrontamos con decisión, esfuerzo y espíritu en alto, concientes de que somos los hijos de la luz, y que las fuerzas oscuras de la ignorancia, la ambición y la envidia jamás, podrán extinguir la llama eterna de la verdad.

I.·.P.·.H.·. Luis Cayon Armella, 33º