ORIGENES DE LA MASONERÍA - L.’. P.’. J.’.

UNA REALIDAD HISTÓRICA

Repetidamente hemos sustentado la tesis de que la masonería es tan antigua como la misma humanidad.
Decir masonería es decir proyección positiva a través del tiempo y del espacio, de lo mejor de la sabiduría antigua hacia las humanidades de todos los tiempos.

Masonería es vida positiva, generosa, vida en superación, honestidad y servicio. Masonería es ciencia, es arte, es filosofía.
La filosofía de la masonería es la filosofía de la humanidad y en esta filosofía se han inspirado los más grandes sabios de todos los tiempos.

La filosofía masónica está enraizada en las enseñanzas de los avatares que en las distintas edades encarnaron en el planeta para proyectar nuevas formas de pensamiento y superación filosóficas para procurar la evolución de los pueblos hacia un devenir superior en libertad, fraternidad y servicio.
No se trata de confrontar la masonería y su filosofía como algo actual, que los grandes hombres iniciados en sus templos imprimieron en su manera de sentir, pensar y hacer.

Esto es, en cierto modo, una respuesta a los supuestos "reformadores" de los cuales nunca hemos escuchado programas filosóficos sociales o humanos que la institución no contenga ya en sus constituciones, usos y costumbres, así como en los rituales y liturgias de los distintos grados del rito.
Nadie creerá que la política pueda ser una innovación en la masonería. Sería ridículo.
No olvidemos que los humanos, y toda su gama de organizaciones con abundantes "sabios", no son más que meros redescubridores de los que en otras edades y en otros niveles planetarios han confrontado.
En la masonería el hombre recibe grandeza y poder y son estas virtudes las que en todos los tiempos han fluido hacia los mundos de nuestra supervivencia.

INICIACIÓN

Masónicamente consideramos que la iniciación aunque sea simbólica, establece un punto de partida de un estado de conciencia inferior a otro superior.
Este acontecimiento se ha producido en todos los tiempos de los que la humanidad tiene memoria. Hasta entre los que hoy nosotros llamamos salvajes, por cuyas etapas evolutivas hemos pasado todos, realizan sus rituales iniciáticos, por extraño que ello parezca.

Después del ritual, aquellos que fueron involucrados en las ceremonias son considerados por toda la organización tribal, como dotados de cualidades superiores y mando, que los demás respetan voluntariamente.
Aristóteles al referirse a los misterios de Eleusis, dijo que "la iniciación era no aprender sino experimentar". La iniciación es vivencia interna, autorrealización.

Si un profano conoce nuestros actos y rituales, conoce algo que no ha experimentado ya que sólo el "verdaderamente iniciado" pasó por la prueba y experimentó por sí mismo el "acto iniciático".
Por esta razón el iniciado nunca deja de serlo por más que reniegue, perjure, traicione o se "rasgue las vestiduras" para sacarse la iniciación. El acto iniciático lo acompañara por sus vidas futuras.
Quien ha recibido la iniciación por su propia voluntad y por la voluntad de sus hermanos, ha jurado y a sido consagrado a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo y proclamado de acuerdo con las normas litúrgicas del caso, ha sido constituido masón por los tiempos de los tiempos presentes y futuros.
En este acto iniciático intervienen fuerzas ocultas de elevado poder y el mundo dévico moviliza verdaderas legiones de devas que transportan fuerzas cósmicas de extraordinaria sutilidad que implantan en el corazón del candidato el germen de un nuevo mundo interno.

Si os dijera que los masones realmente interesados en el proceso masónico no hacemos más que redescubrir lo que se ha fijado en nuestro mundo emotivo, mental e intuicional en otra edades de nuestra existencias, sentirías que estoy diciendo algo fuera de realidad.
Sin embargo, la formidable fuerza de la masonería, sus principios y su filosofía arraigan poderosamente en nuestro medio y en nuestro mundo por el ancestral conocimiento, sabiduría y virtud que implícita e intuitivamente empujan al masón a luchar por las nobles causas de la libertad, la justicia y por el progreso de las humanidades de todos los tiempos. Este es nuestro verdadero destino.

HIRAM ABIFF

Estas filosofías y tradiciones herméticas simbolizadas en la Leyenda de Hiram Abiff, personaje real, histórico, como puede probarse por las copias de cartas cruzadas entre los reyes Salomón, e Hiram, rey de Tiro, que figuran en los bien guardados archivos de los eruditos del pueblo de Israel, constituyen uno de los pilares más importantes de las tradiciones masónicas.

Hiram Abiff fue el decorador del Templo de Salomón, el que le dio sabor litúrgico a toda aquella obra vinculada al destino de toda una gran raza en la cual está involucrada la humanidad de nuestro tiempo.
Hiram Abiff, dice la Biblia, "estaba saturado de sabiduría y entendimiento y hábil en todo trabajo con latón, oro, hierro, piedra, madera, lino fino, azul, rosa y también para grabar toda clase de objetos y hallar solución a todo problema que se le planteara".

Hiram era hijo de una viuda de Neftalí, y su padre era de Tiro. Hiram gozaba de la confianza del rey Salomón y formaba parte de su Consejo del Reino y era tratado como un igual por los dos reyes.

LA PRACTICA DEL CEREMONIAL

De acuerdo con lo registros históricos, Moisés estaba familiarizado con los grandes rituales Egipcios, en los que había sido iniciado antes de abandonar aquel territorio conduciendo a los judíos a través de la diáspora.
Se asegura que practicaba el Gran Ritual del AMEN, a través del cual imprimía valor, fuerza, esperanza y poder oculto a cuantos le seguían. Sólo así la dura lucha contra un destino lleno de incógnitas, privaciones y sacrificios.

El mundo hermético nunca abandonó a Moisés en su misión en busca de la "tierra prometida" y gracias a ello pudo conquistar Palestina para su pueblo.
De no haber sido asistido por el "mundo dévico" que lo alentó, sostuvo e impulsó durante su gran peregrinación por tierras desconocidas, su empresa hubiera terminado con la dispersión, ya que los grandes problemas internos surgidos entre sus seguidores pusieron en peligro repetidas veces la unidad, pero aún así la diáspora fue llevada a buen fin.

Volviendo brevemente sobre nuestros pasos, no olvidemos que "el mismo rey Salomón había heredado la misma línea egipcia de sucesión derivada de Moisés". No ha sido casual sino causal, que Salomón se hubiera convertido en la época de su reinado, en luz y guía del pueblo hebreo.
A través de los siglos se conservaron las tradiciones derivados de las experiencias hebreas y se asegura que la sucesión de maestros instalados fue trasmitida dentro del seno de una nueva organización a la que pertenecía la segunda logia y desde entonces los venerables maestros de las logias que derivan su sucesión de los Misterios de los Hebreos se han sentado siempre en el lugar de Salomón y los dos vigilantes ocupan los de Hiram, rey de Tiro y de Hiram Abiff, personaje central de la leyenda por todos conocida.
Por este proceso puede establecerse una auténtica verdad que respalda a nuestra tradición masónica.
Las ceremonias masónicas fueron transmitidas de era en era con pequeños cambios, pero a través de los tiempos fueron cambiando algunas palabras de los ceremoniales, de acuerdo con los usos y costumbres que predominaban en aquellas épocas.

LA PALABRA PERDIDA

La Palabra Perdida, a la que con frecuencia aludimos en nuestros ceremoniales, no fue hallada, pero fue restaurada al descubrirse una cierta bóveda secreta. Su verdadera pronunciación nunca fue conocida.
No precisamos decir que su correcta pronunciación entraña la vinculación de un PODEROSISIMO MANTRAN a la vida hermética de quien pueda poseerla y es el propio eslabón perdido, la palabra perdida la llave mágica y mística de la puerta que conduce al pórtico del templo de la virtud, de la sabiduría, del poder y de la luz.
Es este el grande y mágico don de iniciado en los misterios herméticos a niveles de amor, de servicio, de sabiduría y de poder.

LA LEYENDA

Debemos aclarar que una de las imágenes verdaderamente importante incorporada al ceremonial del tercer grado de nuestro simbolismo ha sido muy desfigurada a través de los siglos que llevan en actividad nuestros rituales.
Esta imagen, la Leyenda de Hiram Abiff, incorporada a la liturgia de nuestro tiempo, como parte de una tradición milenaria en la filosofía masónica no es más que una silueta de la gloriosa enseñanza de los misterios egipcios de los cuales ha derivado.

Es necesario hacer constar que sólo volviendo al significado oculto de la citada leyenda y escudriñando en el hermetismo de sus orígenes, se puede restablecer en parte de la grandeza de su significado que vive en el corazón de la masonería a través de los tiempos, ya que en el presente se está restableciendo gracias a los estudios del significado hermético de las liturgias, usos y costumbres de la Orden y del mensaje que intuitivamente reciben las logias herméticas de la institución y que a su vez proyectan al pueblo masónico de nuestras jurisdicciones regulares.

Vivimos una era de restitución de las sabias verdades herméticas y en el devenir de nuestra era podemos encontrar la "palabra perdida" incrustada en la piedra filosofal de la gran sabiduría, de la virtud, y el amor que vive en la filosofía de la Orden.

LOS MISTERIOS MENORES

Estos misterios se celebraban en el templo de Deméter y Cora, en Agra, cerca de Atenas, y durante el desarrollo de los mismos se enseñaban los misterios de la vida en el mundo astral.
Estas enseñanzas también figuraban en los antiguos misterios de Egipto, en los que la vida después de la muerte tenía una muy especial significación.
Los misterios de Eleusis se celebraban con gran pompa y el ceremonial era desarrollado por el Hierofante, quien representaba la suprema dignidad y otorgaba la jerarquía correspondiente al nivel de iniciación que se alcanzaba en los misterios menores.

Es necesario hacer una comparación entre estos ceremoniales y los rituales que la masonería actual realiza con sus aspirantes a los primeros grados de nuestro simbolismo. Si se estudia detalladamente, llegamos a la conclusión de que existe una analogía significativa entre ambos rituales, salvando el tiempo y la época en los que se desarrollan estos acontecimientos.

Durante las ceremonias de los misterios menores se recitaban ciertas fórmulas ritualísticas que adquirían gran solemnidad en el ambiente secreto del templo y se daban ciertas instrucciones sobre la vida después de la muerte.
Los iniciados en estos misterios proclamaban: “La muerte es vida y la vida es muerte”. Y así mismo: “Quien busca realidades en esta vida las buscará también después de la muerte”. Aquí vemos el sentido trascendente de esta liturgia.

El hierofante que practicaba estos ritos era un elegido de alta ética e intachable conducta. El hierofante era, así mismo, un iniciado dotado de poderes ocultos, capaz de manifestarlos en las ceremonias iniciáticas.
En el más elevado sentido de los conceptos, el Hierofante podía ser el prototipo para un verdadero Venerable Maestro que impartían sus ceremoniales a los exaltados a los grados simbólicos o filosóficos con la unción, respeto, jerarquía y superior responsabilidad a los aspirantes a penetrar en nuestros augustos misterios.
Como el tiempo deteriora tantas cosas, también deterioró la jerarquía y espiritualidad con que se practicaban estos misterios menores. La vigencia de gran altura se ha perdido con la decadencia de Grecia y el fanatismo, la superchería y el engaño a los creyentes se apoderó de los actores, y el pueblo, defraudado, se apartó de los que practicaban esta superchería.

Algo parecido sucedió con los misterios de Egipto durante la decadencia de aquella gran civilización.
En torno a estos misterios menores existe un relato que merece la pena reseñar: “Sísifo fue condenado a subir a una cima un bloque de mármol al cual rodaba cuesta arriba y al llegar a la cima el bloque caía nuevamente al abismo, y vuelta a empezar”.
Esto se interpretaba como el estado de egoísmo en que vive un hombre que hace planes egoístas durante toda su vida y cada vez que logra su objetivo se derrumba su aspiración hasta que, convencido de su inutilidad, desiste de tan penosa lucha por la conquista de los bienes materiales.

El bloque que se precipita una y otra vez al abismo representa la lección de la vida a través de una y otra existencia hasta que se convence de que los bienes del espíritu son superiores a los de la materia que en el caso de la anécdota de Sísifo no le ha producido más que fatiga, dolor y tiempo perdido, precioso tiempo perdido.

El egoísmo, el deseo desmedido de lo innecesario desgarra la mente y el alma del hombre “hasta que lo incinera con el sufrimiento”.
En los misterios de Egipto, existía una escuela hermética en la que se adiestraba a los candidatos en determinadas disciplinas relacionadas con las normas de vida y los rituales y pruebas que se realizaban, por las que tenían que pasar los aspirantes, análogamente a las logias herméticas de nuestra masonería que funcionan en algunos orientes.

En estas escuelas ingresaban solamente aspirantes muy seleccionados y eran sometidos a severas pruebas para probar su verdadero deseo de penetrar en aquellos misterios.
Millares de aspirantes han sido iniciados en aquellos ritos en los que se daba enseñanza hermética, la cual era guardada en el más estricto secreto, igual que lo hacen hoy las logias herméticas de la Orden.
Los Mysrae, así llamaban a los iniciados en estos ritos, “vestían una piel de cervatillo moteada”.
Como podemos observar, si analizamos cuidadosamente estos misterios, encontraremos una gran analogía con los ceremoniales y el sentido intrínseco de los rituales del primer grado preferentemente y con los del segundo y tercero de nuestra masonería moderna, con los que se considera existe una gran significación de fondo.

No se confundan las iniciaciones que se practican en nuestros templos actualmente, con las practicadas con los rituales de Eleusis, cuando estos rituales se encontraban en todo su esplendor. Los rituales se practicaban con tal solemnidad y preparación interior que los iniciados quedaban facultados a penetrar en los estratos de la tierra por fenómenos de exteriorización.

LOS MISTERIOS MAYORES

En estos misterios, la vida en el mundo celestial era el tema fundamental de la instrucción a los iniciados.
"Epifanio hace remontar estos misterios a los tiempos de Tuachos", 1800 años antes de Cristo. Hago resaltar estas fechas con objeto de que los hermanos mediten sobre las similitudes que pueden observarse entre estos acontecimientos de tan remota antigüedad y los conceptos vertidos en las actuales liturgias de nuestra Institución.
Bien quisiéramos que las liturgias de todas las logias y Cuerpos Filosóficos esparcidos por todo el Planeta, fueran estudiadas con el profundo y trascendente sentido que amerita su contenido y que el ceremonial derivado de las mismas correspondiera a su verdadero significado.
Durante la celebración de los rituales correspondientes a estos misterios mayores "toda Grecia entraba en fiesta", se celebraban grandes procesiones y toda clase de ceremonias exotéricas las cuales han sido descritas por distintos escritores.

Pero ¿Qué había detrás de estas grandes festividades? Los misterios mayores eran en realidad desconocidos por el mundo exterior. El hermetismo guardado con una gran recogimiento era la tónica que prevalecía y los curiosos deseosos de conocer, como sucede hoy con nuestras logias, los acontecimientos de lo que sucedía detrás de "la cortina de las festividades" esperaban inútilmente.

Sólo los seleccionados y probados candidatos, después de pasar muchas pruebas por largo tiempo, podían traspasar los velos del Sancta Sanctórum de la realidad hermética que rodeaba a aquellos acontecimientos.
En los misterios mayores se enseñaba, además de otros conceptos que citaremos más adelante "la evolución futura del hombre y el camino hacia una vida superior".
El sacrificio del pan y del vino se ejecutaba antes de las ceremonias de la gran iniciación y durante la ceremonia se "revelaba a los candidatos los misterios del Petrona, libro formado por dos tablitas de piedra", que contenían enseñanzas herméticas de muy alto significado.

Durante estos ceremoniales se transportaban los tesoros del gran templo de Eleusis a Atenas, los cuales eran solemnemente custodiados por el gran hierofante acompañado por los miembros de los Colegios Sacerdotales y los servidores del templo de Eleusis. Estos tesoros sólo los iniciados podían verlos.
"En los misterios mayores se enseñaba también sobre la vida después de la muerte y asimismo cómo controlar la mente, la reencarnación y el sistema septenario del mundo, el esquema de las siete cadenas de mundos" y su situación en relación con el sistema solar, tal y como se conocen hoy estos acontecimientos, claramente explicados en la "Doctrina Secreta" de Madame Blabasky.

"El ceremonial de los misterios mayores culminaban con la explicación y significado trascendente de una espiga de trigo que simbolizaba el eterno cambio que sufría una y otra vez al ser enterrada en los planos inferiores del mundo físico, para surgir como una nueva entidad con toda su forma de vida después de la aparente muerte fuera de la luz y del sol.

Esto representaba la renovación y la lucha interior por alcanzar nuevas formas de vida más pródigas, más perfectas, más bellas y generosas a las que tenía que enfrentarse el iniciado para hacerse merecedor del grado que se le ha otorgado.
Las enseñanzas que se le daban al nuevo iniciado eran dadas por el hierofante igual que hoy son dadas por el venerable maestro.
Yo invito a todos mis hermanos de los distintos grados a leer con detenimiento las liturgias, y verán las extraordinarias analogías que encontrarán en pasajes, a veces un tanto disimulados, con los conceptos que dejamos anotados anteriormente.
Quien medite sobre estos acontecimientos se dará cuenta por qué desde hace decenas de años sostenemos con tesón que nuestra Institución es tan antigua como la misma humanidad, ya que los misterios mayores de Eleusis son fiel reflejo de los antiguos misterios de Egipto y éstos los son a su vez de otras antiguas escrituras y tradiciones.

Bien quisiera poder explicar cómo se han transmitido estas tradiciones desde la más remota antigüedad a través de los Iniciados, esotéricamente hablando, que la gran logia planetaria envía época tras época, raza tras raza para conservar en nuestros mundos aquellos principios que constituyen la meta futura de nuestra Humanidad.

Es por esto que insisto una y otra vez en que la masonería tiene una misión planetaria que cumplir y que sólo los ciegos y los sordos no ven ni escuchan "la música de las Esferas" que refleja la vibración consciente de los que espera al planeta en un plazo ya determinado por la gran logia blanca del planeta.
Por último, citaremos la frase del gran Platón: "Dios Geometriza". Esta frase tiene una significación trascendental ya que abre los caminos a los métodos y misterios de la evolución e incita al estudio del conocimiento hermético y tanto sentido ha dado a la evolución de la existencia que los estudiosos del mundo oculto, como los verdaderos iniciados del Eleusis recibirían de su gran hierofante.
Platón y Sócrates abrieron el camino a la filosofía del proceso y al estudio evolutivo de todos los tiempos. Platón ha sido el genio de la filosofía hermética, sus obras resumen esoterismo.
Muy brevemente nos ocuparemos de la escuela Pitagórica ya que su filosofía tiene un gran significado e interés para la masonería.

Este gran filósofo nació en la isla de Samos, Grecia, allá por el año 586 antes de Cristo. Fue uno de los mas grandes filósofos místicos de la antigüedad.
Hizo estudios en Italia, Egipto y Asia Menor. "En Egipto fue iniciado en Sais", también fue iniciado en los misterios de Eleusis, en los Kabíricos y en los Caldeos.
"En la India conoció al Señor Buda y se convirtió en uno de sus discípulos". le aconsejó regresar a Europa para propagar su filosofía y los conocimientos esotéricos que poseía.
Estudió ciencias esotéricas con los Bramanes en la India y astronomía y astrología en Caldea y en Egipto. Después de su regreso se instaló en Crotona, Italia, allá por el año 529 a. C. en donde fundó su famosa escuela Pitagórica.

"Este gran Iniciado enseño la doctrina de la reencarnación tal y como se enseñaba en la India, así como muchas otras facetas de la filosofía esotérica", era el sabio más versado en geometría de su siglo.
Pitágoras ha sido el más grande matemático, geómetra y astrónomo de la antigüedad y uno de los más eminentes metafísicos y sabios de su tiempo.
La geometría pitagórica está llena de simbolismos. Pitágoras dio la pauta para el conocimiento de los números, a través de los cuales el hombre puede descubrir el universo y su expresión geométrica.
En el universo todo es geometría. Las formas de pensamiento de que nos habla la doctora Bessant tienen una expresión geométrica definitiva.

La palabra y la meditación del hombre hacia los niveles superiores de la estructura cósmica, son expresiones que finalizan en formas cabalísticas que el verdadero cabalista hermético ve e interpreta, como producto de un conocimiento científico y una intuición ampliamente desarrollada, aún no al alcance de la inmensa mayoría de los hombres de nuestro tiempo.
Si "Dios Geometriza" como dijo Platón, la geometría se encuentra en el universo, no sólo en las formas físicas que contemplamos, sino en el oculto de los misterios del reino y ahí se encuentran todos los acontecimientos derivados de las grandes realizaciones de la creación, de los misterios del presente y del futuro.
No olvidemos que para el cabalista que vive los misterios de los Sephirots todo es presente y el pasado no existe para él y las formas del mundo próximo lejano u oculto todo es geometría que lo llevarían al conocimiento de los más íntimos problemas del universo.

Pitágoras ha sido el gran místico, el gran geómetra, el gran iniciado que ha venido a nuestro mundo a dejar la semilla de la interpretación geométrica del micro y del macro cosmos.
En nuestros estudios masónicos es difícil no encontrarse con la simbología pitagórica en las diferentes expresiones alegóricas de nuestros "instrumentos de trabajo masónico" y en el campo de la filosofía vive la expresión pitagórica en casi todos los estudios herméticos de cierto nivel.
El que desee penetrar en el oculto de los misterios del reino a través de la filosofía de la masonería, se encontrará siempre con la simbología pitagórica como un soporte de lógica y evidencia en todo lo trascendente de la filosofía masónica.

Pitágoras, el Gran Maestro de Crotona, es el autor del famoso teorema: "En un triángulo rectángulo, la suma de los cuadrados construidos sobre los catetos es igual al cuadrado construido sobre la hipotenusa", el cual tiene una gran significación simbólica que cada cual debe estudiar o interpretar.
Casi todo el simbolismo masónico tiene bases pitagóricas y nuestros ocultismo masónico debe rendir tributo de admiración y justicia a este gran filósofo.
Pitágoras enseñó su teoría de la música de las esferas y las matemáticas trascendentales, resumiendo así los arcanos de la naturaleza.
Vinculó al número el principio de todas las cosas y explicó la constitución del universo y sus diversos planos a través de las matemáticas trascendentes.

Adquirió fama imperecedera como el más eminente metafísico y sabio de la antigüedad.
Los más grandes descubrimientos científicos que actualmente estamos contemplando, están vinculados a la expresión numérica, con cuyas combinaciones y estudios, las grandes mentes de nuestro tiempo, inspiradas por las potentes fuerzas expresivas del mundo oculto, están dando a la humanidad de nuestro tiempo el progreso evolutivo de esta era de acuario en que vivimos.
Ni la humanidad ni la masonería podrán olvidar nunca al gran Pitágoras que actualmente, a través de su rayo, llega a nuestro mundo de la esperanza de un porvenir más luminoso.

LOS TEMPLARIOS

La Enciclopedia Británica afirma que "los historiadores juzgan a los templarios inocentes de los cargos formulados contra ellos".
El círculo interno de la Orden poseía una doctrina esotérica, de cuyas tradiciones es heredera la masonería contemporánea, y sus simbolismos aún hoy podemos admirar, sobre todo en Europa.
La Orden del Templo, nació de las escuelas secretas y fue la fuente de las fraternidades esotéricas que nacieron después de su aniquilación.

Trescientos años más tarde de la aniquilación de los templarios, surgió una fraternidad en Europa que lanzó un llamado a la reforma del mundo y sus filosofías eran las mismas que enseñaban los templarios.
Llamo la atención de mis hermanos, que con frecuencia seres desencarnados que dejan pendientes, en el mundo físico, las obras encomendadas por los niveles esotéricos de la jerarquía por causas ajenas a sus voluntades, se les concede el retorno a la tierra tan pronto como las condiciones del mundo en que vivían fueran propicias para proseguir la obra interrumpida.
Trescientos años es un lapso de tiempo esotéricamente muy aceptable para algunos egos adelantados para iniciar nuevamente la obra interrumpida, con características semejantes y adaptadas a las modalidades y adelantos de la nueva era. No olvidemos que la era de acuario en que estamos viviendo se producirán acontecimientos insospechados y una de sus metas es la organización de un gobierno planetario que sacará nuestro mundo del caos en que está viviendo.

En estos trescientos años de que hablamos anteriormente aparece la Orden Rosacruz, que ha sido la heredera de las doctrinas de los templarios. El fundador, a quien esotéricamente se le conoce como el Conde Saint Germain, es actualmente Maestro de Sabiduría y Jefe de un Rayo de la Gran Jerarquía de la Fraternidad Blanca del Planeta o Gran Logia Planetaria.

LOS ROSACRUCES

No hay duda que los rosacruces traían las mismas elevadas metas de sus antecesores los templarios.
Sus pensamientos, a más de espirituales, eran verdaderamente revolucionarios para aquella época.
A los rosacruces se les relacionó con la Jerarquía de los Mahatmas, lo cual les concedía una elevada condición espiritual.

Los rosacruces se afirma que aparecieron en Alemania en 1614. Sus pensamientos filosóficos y su declaración de principios estaban dirigidos a los "eruditos de Europa".
Es la primera Declaración de Principios que procede de un "Cónclave" de hombres desconocidos. Los autores del Manifiesto de los Rosacruces decían que guardaban su identidad a causa de la oposición y persecución de las autoridades. Este Manifiesto revela el espíritu revolucionario de la organización para el mundo de aquel tiempo.
En aquella época feudal, los rosacruces establecían el principio de "libertad e igualdad, igual para el príncipe como para el paisano". Como se puede observar la analogía con la masonería de todos los tiempos no ofrece duda alguna.

Ellos propugnaban, como nosotros a través de los siglos, el derribo de los gobiernos autocráticos y declaraban su oposición a la "regla de la falsa teología" que ellos conocían. La nueva fraternidad, como nosotros los masones, adopta una actitud internacionalista, propugnando por la necesidad de educación para todas las clases sociales, "pues sólo el hombre instruido se libera de la ignorancia y de la superstición".

LOS ROSACRUCES

En 1710, Sigmund Richter dio a conocer las primeras reglas de la fraternidad de los rosacruces con el título de: "La Perfecta y Verdadera preparación de la Piedra Filosofal por la Hermandad de los Rosacruz de Oro".
Sus disposiciones prohibían revelar los misterios de la fraternidad a nadie que no fuera un probado y reconocido hermano de la Orden.
El iniciado en esta institución recibía una pequeña parte de la "Piedra Filosofal", que según la leyenda aseguraba al poseedor larga vida, después de ser admitido en la Orden.
Los hermanos debían ser modestos y humildes y "se les prohibía usar la piedra filosofal para fabricar por procedimientos alquímicos perlas o piedras preciosas de un volumen que pudiera llamar la atención".
Debemos indicar que el concepto de "Piedra Filosofal" tiene una acepción de tipo oculto que no es nuestro propósito analizar en este trabajo.

"Los miembros de la Orden tenían prohibido tomar esposa sin una dispensa especial". Esto tenía estrecha relación con el secreto y la seguridad de la frFffaternidad, grandemente perseguida por la Iglesia Católica y los poderes civiles de aquel tiempo.
"Debían obedecer al Emperador de la Orden", y las iniciaciones sólo podían realizarse en los templos o en las casas de los Rosa Cruz.
De acuerdo con informaciones dignas de crédito, la "Piedra Filosofal" parecía una réplica de la Piedra Chintamani.

La masonería de aquel tiempo no perseguía fines tan esotéricos como los Rosa Cruz y estuvo ligada, como hemos indicado anteriormente, a la fraternidad rosacruciana durante muy largo tiempo, antes de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra "como lo demuestran los versos tomados de la Muses Threnodie, de Henry Adamson, publicada en Perth, Escocia en 1683", que dicen así:

"PORQUE SOMOS HERMANOS DE LA ROSA CRUZ POSEEMOS LA PALABRA MASÓN Y LA SEGUNDA VISTA"

Este segundo verso refleja la calidad esotérica de ambas instituciones. La Segunda Vista se interpreta como la "facultad de ver las cosas ausentes como si estuvieran presentes". Esta facultad se manifiesta en estado de vigilia. Algunos autores atribuyen a la segunda vista un significado hermético.
Esta referencia histórica demuestra que varios acontecimientos de la vida de la masonería son una réplica, en nuestro tiempo, de los conocimientos que en el grado 18 de nuestra Orden se imparten en sus estudios.
Las alegorías simbólicas del tercer grado, son asimismo reflejo de las auténticas tradiciones, que ya muchos siglos antes de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra eran conocidas por nuestros lejanos ancestros de la Orden Masónica.

Esto nos lleva a recordar que: "El nexo entre la masonería y los templarios fue sospechado por historiadores masónicos tan autorizados como Albert Pike, el cual afirma que las iniciales del último Gran Maestre de la Orden del Templo están contenidas en el Santo y Seña de los tres principales grados de nuestra institución".
Andrew Michael, también llamado el Caballero Ramsay, que hemos citado con anterioridad, ha puesto de manifiesto que la campaña Masónica y rosacruciana "para la democracia y el internacionalismo se expuso claramente ante la Gran Logia de Francia en 1737".
Ramsay dijo: "El Mundo es solo una vasta república en la que cada nación es una familia y cada individuo un hijo".

Reconocemos que actualmente la humanidad está encuadrada en un marco espiritual más internacionalista que hace más de doscientos años, "si bien los viejos monstruos del nacionalismo y del sectarismo están aún muy vivos".
En este orden de ideas los programas de la masonería se vienen cumpliendo, lenta pero segura e inexorablemente.
No olvidemos que el sectarismo y el nacionalismo son las bases esenciales de la separatividad y este pernicioso "virus", alimentado por mentes retardatarias está corroyendo las entrañas de nuestra humanidad, impidiendo que la fraternidad reine entre todos los pueblos y en los corazones de todos los seres que pueblan nuestro pequeño planeta.

L.’. P.’. J.’.